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Recuerda que ahora tienes comida para llevar y otras elaboraciones de encargo en Masala.
Visita nuestras elaboraciones las cuales cambiaremos en cada estación del año para poder degustar los ingredientes que la naturaleza nos da en cada temporada.

!!NO CERRAMOS AL MEDIODIA !!

 Enlaces de los cursos de Masala emitidos en el programa de "A vivir Bien" del canal 7 de rtvcyl:

* Taller de dulces de Navidad para niños:  Ver video  (minuto 11 del reportaje)

* Taller de perfumes:  Ver video (1h.9min. del reportaje)

* Taller de automasaje de Ayurveda : Ver video  (minuto 59 del reportaje)

* Sesiones de Shiatsu: Ver video     (minuto 59 del reportaje)

* Taller de Velas: Ver video (minuto 57 del reportaje)

Masala no es solo una tienda de alimentación, es un lugar de intercambio de opiniones, de formación, un sitio donde conocer gente, y donde los principios de la ecología, salud y biodiversidad se unen.
Si tienes cualquier idea o noticia interesante que podamos compartir, sugerencias sobre Masala, no dudes en enviarla a nuestro Correo para que podamos mostrarla.



Enlaces interesantes de gente con una gran iniciativa en Burgos
que
realizan un gran trabajo:

http://www.espaciotangente.net/    Mucha cultura que descubrir con estos chicos!

http://freetimeburgos.wordpress.com/  El espacio educativo que todos hubieramos querido tener

www.protectoraburgos.es/   Cuidando de nuestros animales

 * Punto de venta de tickets para las excursiones de
"Ecologistas en Acción" de Burgos*

             paseas       2

      Los alimentos de terceros países provocan más alertas alimentarias. 15 feb 2011    

 Según un informe de AVA-ASAJA, las exportaciones de alimentos hortofrutícolas de Marruecos generan hasta seis veces más alertas alimentarias que los productos españoles en la Unión Europea...                  

Wikileaks confirma que efectivamente existe una estrategia conjunta de los gobiernos de España y EEUU a favor de los transgénicos.

 25 febrero 2011                                          wikileaks y los transgénicos

         
Monsanto "dona" semillas transgénicas a los campesinos de Haití hundiendo sus cosechas. 
 9 Junio 2010

                                        

         Lista de productos testeados en animales...De la revista  Animalis (www.animanaturalis.org)



  MONSANTO reconoce que su tecnología no funciona.
Monsanto no funciona


Ya que muchos de vosotros me habeis pedido la información sobre el cuadro sanguineo, aquí os lo dejo para que podais descargarlo:
cuadro sanguíneo


Cuidado con las "Bayas de Goji"
Tiendas como Masala, en las que se pueden encontrar Bayas certificadas, hemos recibido una nota informativa de proveedores de este producto, como Linwoods, alertando de  la baja calidad actual de las Bayas de Goji. Debido a la gran demanda de este fruto, se han plantado en abundancia árboles jovenes en otras regiones de China ,que no están en las riberas del Rio Amarillo.
Los agricultores están intentando sacar el máximo provecho de las 5 cosechas anuales y para ello utilizan pesticidas y plantan arboles del Goji en  regiones contaminadas.
La mayoría de las actuales bayas de Goji tienen niveles importantes de pesticidas, plomo y otros materiales pesados. Por esta razón no hemos tenido bayas disponibles en Masala en los últimos meses.
Si comprais bayas comprobad antes su procedencia y certificado de calidad.

Perfumes que afectan a la salud
Perfumes de marcas como Calvin Klein, Jean Paul Gaultier y The Body Shop contienen ftalatos o almizcle sintético, sustancias químicas que pueden afectar la salud.Estos compuestos químicos son considerados posibles disruptores hormonales, además pueden afectar el ADN de los espermatozoides, así como los pulmones, el aparato urinario y en general el sistema hormonal.
informe sobre perfumes de greenpeace


NOTICIAS SOBRE MASALA PUBLICADAS EN LA PRENSA Y OTROS ENLACES


Podeis comprobar el enlace de una de las profesoras más apreciadas, por Masala y por vosotros, que realiza talleres de cocina en nuestro espacio, Tina Asensio macrotina.blogspot.com

Diario de Burgos

20/08/2010

Más allá de la lechuga

El vegetarianismo tiene sus refugios en Burgos • Cardamomo, Gaia y Masala son 3 referentes para los que no comen carne

Miguel al frente de la cocina del restaurante Gaia.

María junto al estante de las carnes vegetales de la tienda Masala Natural.

Guillermo Rivas
D. G. Simal / Burgos

Burgos es tierra de morcilla, lechazo, queso fresco y sopa castellana, pero incluso en este paraje existe un hueco para aquellos que han decidido desterrar la carne de su dieta. La tendencia vegetariana se extiende cada vez más por el mundo, aunque sea tan solo como complemento a la gastronomía. Junto a los socorridos restaurantes italianos, chinos, mexicanos, pizzerías hamburgueserías, y locales de kebabs, cada vez se lleva más lo de ‘esta noche cenamos en el vegetariano’.
La capital burgalese ofrece, aunque no demasiadas, sí varias opciones para los seguidores o simpatizantes del vegetarianismo. Los restaurantes Gaia, Cardamomo Vegetariano y El jardín del Etna ofrecen variados menús para satisfacer hasta los paladares más reacios a este tipo de comida. Por otro lado, cada vez son más las tiendas de productos biológicos como Masala Natural, que responden a las peticiones de un público más numeroso de lo que parece.
Marisol y Miguel son vegetarianos desde hace 23 años, y hace 17 decidieron abrir el restaurante Gaia «para demostrar a la gente que se puede comer sin necesidad del sufrimiento de un animal», explican.
Ubicado en Fernán González, su especialidad es la cocina internacional vegetariana. Cuentan con un arsenal de más de 400 recetas que van mezlando para hacer un menú diferente todos los días. Sus platos son muchas veces fruto de sus viajes, ya que suelen cerrar el establecimiento dos veces al año para salir fuera de España. Asia es uno de sus destinos favoritos, donde aseguran es muy fácil hacer cursos de cocina y enfocarlos a la comida vegetariana, ya que siempre hay muchas verduras en sus platos.
Su restaurante es vegano, esto es, cualquier producto de origen animal como huevos y leche queda descartado, pero no les supone ningún problema. «Nuestro cerebro está condicionado a ello, cuando leemos una receta automáticamente la adaptamos», explica Marisol mientras prepara un tiramisú ‘falso’, ya que este postre contiene todo lo que no pueden echar: huevos, queso mascarpone... ni siquiera el café es café, sino cereales tostados. «Es un trabajo casi de laboratorio. Buscas cómo hacer una receta para que quede con la misma cremosidad y textura, hasta que das con ello, a la primera evidentemente no», cuenta. En la cocina vegetariana no existe el ‘a la plancha y listo’ o ‘abre una lata y a comer’.
«No hay comunidad vegetariana en Burgos, no tenemos un día a la semana en que nos reunimos», comenta Marisol, que asegura que el 90% de su clientela es gente a la que simplemente le gusta la comida que hacen. «La mentalidad de este país es que si eres vegetariano comes lechuga y alubias verdes hervidas, entonces cuando haces un trabajo muy preparado con buena presentacion y un sabor intenso, la gente se sorprende. No renuncias al sabor por ser vegetariano. Si a mí me ponen unas acelgas hervidas, tampoco me gustan», reconoce.
Los detractores de esta filosofía suelen acusar carencias nutritivas a la dieta vegetariana, lo que hace mucha gracia a Marisol. «Hay mucha gente carnívora a la que no le gusta las verduras ni las frutas. Entonces, ¿quién va a estar mejor alimentado, el que solo come carne o el que come verduras?», se pregunta irónicamente.
El panorama pinta mejor al cruzar la frontera, ya que «en Europa reservan un apartado vegetariano en cualquier restaurante. En España te dicen ‘te pongo una ensalda’, y encima cuando te la traen, lleva atún por encima», se queja Marisol, quien opina que aunque la gastronomía de nuestro país es muy rica, queda mucho por aprender sobre alimentación. «Hace años no se comía tanta carne, ahora se asocia a un estatus adquisitivo. Si eres pobre igual no tienes para carne, pero si eres rico comes chuletón», apostilla.
Cardamomo Vegetariano, situado en la calle Jesús María Ordoño, abrió hace casi 6 años, siendo el segundo restaurante de esta especialidad en Burgos. Regentado por Roberto y Susana, se diferencia de la competencia en que está orientado a la cocina ovolactovegetariana, que permite el uso de huevos y leche, aunque los suyos son solo de produccion biologica. «La gran dificultad de ser vegano es la reposteria, porque tienes que apoyarte en subproductos como la huevina o fermentos. Nosotros creemos que se puede comer huevo y leche sin hacer sufrir a los animales porque provienen de gallinas en libertad», explica Roberto.
«Controlamos desde el primer hasta el último eslabón de la cadena: hacemos la compra, procesamos y vendemos los alimentos. No hay intermediarios», asegura Roberto, quien elabora una carta muy dinámica en la que nunca falta cereales y pasta para los no iniciados, incluso siempre hay algún plato vegano.
El cristal de entrada al establecimiento está formado por nombres de alimentos y es una pequeña representacion de lo que puede comer un vegetariano en su vida normal. «Estamos hartos de oír que solo comemos lechuga, tomate y cebolla. Una persona vegetariana, a poco que sepa de alimentacion, sabe más que la mayoría porque lee las etiquetas y sabe de qué están hechas las cosas. Te vas dando cuenta de que es posible obtener los mismos beneficios sin algunas cargas que tiene la carne, que no es mala en sí, pero la estropean en las granjas a base de piensos», subraya.
La idea de montar el negocio surge a partir de lo que ellos consideran un sector por cubrir. Tienen una clientela fija, la mayoría no vegetariana, y abarcan desde jóvenes a jubilados, y desde bodas hasta comidas de empresa. Pero queda mucho camino por recorrer. «En Burgos te ven un poco raro. Siguen haciendo bromas del estilo ‘yo de segundo quiero chuletón’, pero lo tenemos superado. El mundo vegetariano está muy estereotipado y nuetro restaurante se sale de la regla», afirman.
Masala Natural, en calle del Rey Don Pedro, es una opción para aquellos que quieren ser totalmente dueños de su alimentación. María y Mónica están a cargo de esta tienda de productos biológicos, aquellos en los cuales no se utiliza ningún químico como colorantes o hervicidas.
Empezaron haciendo comida ecológica de todo tipo para llevar, pero al final han ido tirando a lo vegano «porque mucha gente no quiere carne, huevos o lácteos, más que por filosofía, para cuidar el cuerpo, o por intolerancias y alergias», cuentan. María confiesa que lleva muchos años sin comer carne -«algo de pescado sí»- y se siente mucho mejor. «Si tú comes vegetariano, tu cuerpo mantiene mas antioxidantes y nutrientes. Las proteínas animales se pueden obtener de la soja y el trigo, el hierro de las algas, el calcio de la almendra y el sésamo, etc. Hay alternativas para todo», asegura.
La gente quiere pasar a ser vegetariano y no sabe cómo, por eso en el local se realizan talleres habitualmente. «No puedes tener una tienda solo para vender, tienes que educar a la gente», dice. «Llaman mucho la atención las carnes vegetales -soja, tofu, seitán- porque vienen en forma de salchicha, hamburguesa, chorizo... y entran por los ojos, pero no saben a carne para nada», reconoce María.
Puede que las virtudes del vegetarianismo no deslumbren tanto como para abandonar para siempre un buen lechazo de cordero al horno, pero quizás sirvan para abrir los ojos a todo un mundo gastronómico que se esconde más allá de la lechuga.    



Diario de Burgos

05/10/2009

Vuelta a los orígenes
La asociación La Despensa Biológica y la tienda Masala, únicos
centros en Burgos que venden en exclusiva productos biológicos
 
Masala Natural
Masala está situada en la calle Rey Don Pedro, 46.
Jesús Javier Matías  -   I. Elices
Burgos cuenta con dos tiendas que se dedican exclusivamente a la venta de productos ecológicos. Una
de ellas se trata de una asociación, por tanto no cabría denominarlo negocio. Se trata de La Despensa
Biológica, en torno a la cual se unen unos 100 socios de la capital y de la provincia. Su centro de
recepción de mercancías y distribución se encuentra en la calle Pozanos. Inició su funcionamiento de
forma oficial hace cinco años. «Todos pagan una cuota con la que pueden comprar los productos que
llegan hasta el almacén», explica Ángel Puente, presidente de la asociación.
Si alguien acude de forma esporádica o alguien está introduciéndose en ese mundo, pero no quiere
hacerse socio, «también pueden realizar compras a modo de prueba», añade. «Pero preferimos actuar
con los socios porque así realizamos los pedidos ajustados a lo que los asociados demandan», afirma. En
la actualidad puede mover al mes en torno a 300 ó 400 kilos de producto fresco. La tienda está abierta
los miércoles durante todo el día y los jueves por la mañana.
 
APERTURA RECIENTE. Masala abrió en el mes de abril. Está situada en la calle Rey Don Pedro,
número 46. Con anterioridad el mismo local había albergado un negocio de parecidas características,
pero su actual propietaria, María González, lo ha ampliado y reforzado como negocio. Vende de todo,
frutas, verduras, cereales, productos cárnicos, embutidos, yogures, huevos, golosinas, «de todo». Y
además, prepara comidas «para un mínimo de seis personas y por encargo».
Organiza cursos de cocina, prepara sesiones para degustar café, infusiones, convoca encuentros para
educar a los ciudadanos «en lo ecológico». Cada vez cuenta con más clientes. Da fe de ello este
periodista, que durante la media hora que permaneció allí no dejó de entrar gente. Para María González
es un negocio y una forma de vida, porque abre a las 9,30 y cierra a las 14,30 por las mañanas. Y por las
tardes abre de 17 a 20:45 horas. De los productos ecológicos valora, sobre todo, que «es una vuelta a los
orígenes, a las formas de producir de antaño y a los sabores tradicionales».


InfoFAE (federación de asociaciones empresariales)
artículo Septiembre2009

La cifra de productores de cultivos ecológicos se triplica en ocho años

Poco a poco la agricultura ecológica se va convirtiendo en la salida que ven muchos labradores y ganaderos de la provincia para ganarse la vida. Más allá de los beneficios que los productos denominados ecológicos puedan tener sobre los ciudadanos, se trata de una oportunidad de negocio. Sobre todo para profesionales del campo que quieren vivir de él, pero no pueden adquirir las suficientes hectáreas para que una explotación sea rentable.
La agricultura ecológica aporta al producto un valor añadido que demandan cada vez más consumidores. Y es ahí donde ven el futuro no pocos campesinos. Cada vez más. En el año 2001 había en la provincia de Burgos tan solo 19 productores inscritos en el Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León, que es el que certifica que las explotaciones cumplen los requisitos de un cultivo ecológico. En la actualidad ya son 52, casi el triple. En el mismo periodo, la superficie dedicada a este tipo de agricultura ha pasado de las 679 hectáreas de 2001 a 3.194 de 2007. En 2008, último año del que hay datos oficiales, la cifra bajó a 1.476. Pero desde el Consejo explican que lo realmente importante es la evolución de los productores, «ya que hay años en el que coinciden varias explotaciones en barbecho y, con ello, bajan las cifras».
La agricultura ecológica, o sus sinónimos orgánica o biológica, es un sistema para cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, u organismos genéticamente modificados (OGMs) -ni para abono ni para combatir las plagas-, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente.
Los cereales y los pastos son los que ocupan una mayor superficie de terreno dedicado a la agricultura ecológica. Estos cultivos tienen «una gran salida» porque son muy demandados por «los productores de carne ecológica del norte de España», explica Jesús Manuel González Palacín, coordinador de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL). Los ganaderos, para poder vender tanto la leche como la carne o los embutidos ecológicos «han de acreditar que los animales se alimentan con forraje o piensos elaborados exclusivamente con productos ecológicos».
La vid, para la elaboración de vinos, las verduras y las hortalizas, las frutas y las leguminosas también son cultivadas de forma ecológica, aunque la superficie que ocupan es muy inferior a la de forrajes y cereales.
La rentabilidad de la agricultura ecológica está en el precio que puede fijar el campesino, más alto que en el caso de la agricultura convencional. «Si un kilo de patatas de una explotación normal lo están pagando a tres céntimos en el caso de la ecológica puedes llegar a venderlo a una media de 0,45 euros e incluso llegar a 0,75 si las cantidades no sean muy grandes», explica González Palacín.
Y el consumidor final no paga por ellas «mucho más» que por la patata convencional. ¿Dónde está el truco entonces? En que la cadena de distribución que se pone en marcha tras recolectar el producto ecológico es mucho más corta. Normalmente, los productores ecológicos se organizan en cooperativas que contactan directamente con tiendas especializadas e incluso con asociaciones o cooperativas de consumidores. «De este modo se teje una red en la que el único gasto intermedio al que tiene que hacer frente el consumidor es al del transporte», indica este agricultor de Melgar de Fernamental.
En Burgos funciona desde hace cinco años de manera oficial la asociación ‘La despensa biológica', que reúne a 100 socios de la capital y la provincia que, pagando una pequeña cuota al mes, pueden comprar todo tipo de producto ecológico que llega hasta la tienda-almacén de la calle Pozanos. En la capital, en la calle Rey Don Pedro, 46, abrió en abril ‘Masala', una tienda que se dedica exclusivamente a la venta de producto ecológico.

CAMBIO DE MENTALIDAD. González Palacín, por ejemplo, trabaja 45 hectáreas, todas dedicadas a cultivo ecológico. Las heredó de su padre. Hasta hace 12 años intentó trabajarlas al modo convencional, es decir, con la utilización de abonos y fertilizantes de síntesis, como siguen haciendo la mayoría de los agricultores.
Pero se dio cuenta de que no sacaba el rendimiento suficiente para vivir de ellas. «Si quería vivir de la agricultura tenía que hacerme con muchas más tierras y no podía», explica. La agricultura ecológica fue la salida. «Poder vender a un precio superior permite dedicarte a esto en exclusiva», señala este agricultor.
Ahora bien, «hay que trabajar el doble y la producción es menor, casi la mitad». El hecho de no utilizar herbicidas obliga al agricultor a realizar muchos trabajos de limpieza de la tierra. Y al no usar ni abonos ni fertilizantes, la cantidad de patatas, hortalizas o girasol recolectado «no puede ser el mismo». Con todo, al final compensa.
Y se trata de productos que cada vez tienen más aceptación entre los ciudadanos. González Palacín señala la importancia de diferenciar entre ecológico y ecologista. «Mucha gente plantea reservas a este tipo de cultivos porque vinculan directamente este tipo de agricultura con los ecologistas, y no tiene nada que ver», dice. Es cierto que «trabajar sin fertilizantes y herbicidas contribuye a la conservación del medio ambiente, pero el objetivo del cultivo ecológico es ofrecer al consumidor un producto sano y que tenga el sabor de los tomates o las patatas que comían nuestros abuelos», añade. Un ejemplo: las patatas ecológicas tiene un 40% menos de agua que las convencionales, «con lo que ganan en consistencia y alimento».
Los agricultores ecológicos, además, están recuperando especies autóctonas de todo tipo: tomates, pimientos, etc, que ya apenas se cultivaban por culpa de la irrupción de especies «más productivas». «Y estamos descubriendo sabores que nunca antes habíamos captado», observa.
Para ser agricultor ecológico es necesario inscribirse en el Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León (Caecyl). Para obtener el certificado sobre algún cultivo deben transcurrir tres años desde que se planta por primera vez y se trabajada a la manera ‘biológica'. Después, el consejo realiza inspecciones periódicas de campo en la que sus técnicos toman muestras del terreno con el fin de «acreditar» que no se están utilizando productos químicos de ningún tipo.