| Noticias y enlaces |
![]() |
| Recuerda que ahora tienes comida para llevar y otras elaboraciones de encargo en Masala. Visita nuestras elaboraciones las cuales cambiaremos en cada estación del año para poder degustar los ingredientes que la naturaleza nos da en cada temporada. !!NO CERRAMOS AL MEDIODIA !! |
Si tienes cualquier idea o noticia interesante que podamos compartir, sugerencias sobre Masala, no dudes en enviarla a nuestro Correo para que podamos mostrarla. Enlaces interesantes de gente con una gran iniciativa en Burgos que realizan un gran trabajo: http://www.espaciotangente.net/ Mucha cultura que descubrir con estos chicos! http://freetimeburgos.wordpress.com/ El espacio educativo que todos hubieramos querido tener www.protectoraburgos.es/ Cuidando de nuestros animales | |||||||
|
* Punto de venta de tickets para las excursiones de
"Ecologistas en Acción" de Burgos* ![]() | |||||||
Los alimentos de terceros países provocan más alertas alimentarias. 15 feb 2011
|
|---|
|
|
Monsanto "dona" semillas transgénicas a los campesinos de Haití hundiendo sus cosechas.
9 Junio 2010 |

Miguel al frente de la cocina del restaurante Gaia.

María junto al estante de las carnes vegetales de la tienda Masala Natural.
Burgos es tierra de morcilla, lechazo, queso fresco y sopa castellana, pero
incluso en este paraje existe un hueco para aquellos que han decidido desterrar
la carne de su dieta. La tendencia vegetariana se extiende cada vez más por el
mundo, aunque sea tan solo como complemento a la gastronomía. Junto a los
socorridos restaurantes italianos, chinos, mexicanos, pizzerías
hamburgueserías, y locales de kebabs, cada vez se lleva más lo de ‘esta noche
cenamos en el vegetariano’.
La capital burgalese ofrece, aunque no demasiadas, sí varias opciones para los
seguidores o simpatizantes del vegetarianismo. Los restaurantes Gaia, Cardamomo
Vegetariano y El jardín del Etna ofrecen variados menús para satisfacer hasta
los paladares más reacios a este tipo de comida. Por otro lado, cada vez son
más las tiendas de productos biológicos como Masala Natural, que responden a las peticiones de un público
más numeroso de lo que parece.
Marisol y Miguel son vegetarianos desde hace 23 años, y hace 17 decidieron
abrir el restaurante Gaia «para demostrar a la gente que se puede comer sin
necesidad del sufrimiento de un animal», explican.
Ubicado en Fernán González, su especialidad es la cocina internacional
vegetariana. Cuentan con un arsenal de más de 400 recetas que van mezlando para
hacer un menú diferente todos los días. Sus platos son muchas veces fruto de
sus viajes, ya que suelen cerrar el establecimiento dos veces al año para salir
fuera de España. Asia es uno de sus destinos favoritos, donde aseguran es muy
fácil hacer cursos de cocina y enfocarlos a la comida vegetariana, ya que
siempre hay muchas verduras en sus platos.
Su restaurante es vegano, esto es, cualquier producto de origen animal como
huevos y leche queda descartado, pero no les supone ningún problema. «Nuestro
cerebro está condicionado a ello, cuando leemos una receta automáticamente la
adaptamos», explica Marisol mientras prepara un tiramisú ‘falso’, ya que este
postre contiene todo lo que no pueden echar: huevos, queso mascarpone... ni
siquiera el café es café, sino cereales tostados. «Es un trabajo casi de
laboratorio. Buscas cómo hacer una receta para que quede con la misma
cremosidad y textura, hasta que das con ello, a la primera evidentemente no»,
cuenta. En la cocina vegetariana no existe el ‘a la plancha y listo’ o ‘abre
una lata y a comer’.
«No hay comunidad vegetariana en Burgos, no tenemos un día a la semana en que
nos reunimos», comenta Marisol, que asegura que el 90% de su clientela es gente
a la que simplemente le gusta la comida que hacen. «La mentalidad de este país
es que si eres vegetariano comes lechuga y alubias verdes hervidas, entonces
cuando haces un trabajo muy preparado con buena presentacion y un sabor
intenso, la gente se sorprende. No renuncias al sabor por ser vegetariano. Si a
mí me ponen unas acelgas hervidas, tampoco me gustan», reconoce.
Los detractores de esta filosofía suelen acusar carencias nutritivas a la dieta
vegetariana, lo que hace mucha gracia a Marisol. «Hay mucha gente carnívora a
la que no le gusta las verduras ni las frutas. Entonces, ¿quién va a estar
mejor alimentado, el que solo come carne o el que come verduras?», se pregunta
irónicamente.
El panorama pinta mejor al cruzar la frontera, ya que «en Europa reservan un
apartado vegetariano en cualquier restaurante. En España te dicen ‘te pongo una
ensalda’, y encima cuando te la traen, lleva atún por encima», se queja
Marisol, quien opina que aunque la gastronomía de nuestro país es muy rica,
queda mucho por aprender sobre alimentación. «Hace años no se comía tanta
carne, ahora se asocia a un estatus adquisitivo. Si eres pobre igual no tienes
para carne, pero si eres rico comes chuletón», apostilla.
Cardamomo Vegetariano, situado en la calle Jesús María Ordoño, abrió hace casi
6 años, siendo el segundo restaurante de esta especialidad en Burgos. Regentado
por Roberto y Susana, se diferencia de la competencia en que está orientado a
la cocina ovolactovegetariana, que permite el uso de huevos y leche, aunque los
suyos son solo de produccion biologica. «La gran dificultad de ser vegano es la
reposteria, porque tienes que apoyarte en subproductos como la huevina o
fermentos. Nosotros creemos que se puede comer huevo y leche sin hacer sufrir a
los animales porque provienen de gallinas en libertad», explica Roberto.
«Controlamos desde el primer hasta el último eslabón de la cadena: hacemos la
compra, procesamos y vendemos los alimentos. No hay intermediarios», asegura
Roberto, quien elabora una carta muy dinámica en la que nunca falta cereales y
pasta para los no iniciados, incluso siempre hay algún plato vegano.
El cristal de entrada al establecimiento está formado por nombres de alimentos
y es una pequeña representacion de lo que puede comer un vegetariano en su vida
normal. «Estamos hartos de oír que solo comemos lechuga, tomate y cebolla. Una
persona vegetariana, a poco que sepa de alimentacion, sabe más que la mayoría
porque lee las etiquetas y sabe de qué están hechas las cosas. Te vas dando
cuenta de que es posible obtener los mismos beneficios sin algunas cargas que
tiene la carne, que no es mala en sí, pero la estropean en las granjas a base
de piensos», subraya.
La idea de montar el negocio surge a partir de lo que ellos consideran un
sector por cubrir. Tienen una clientela fija, la mayoría no vegetariana, y
abarcan desde jóvenes a jubilados, y desde bodas hasta comidas de empresa. Pero
queda mucho camino por recorrer. «En Burgos te ven un poco raro. Siguen
haciendo bromas del estilo ‘yo de segundo quiero chuletón’, pero lo tenemos
superado. El mundo vegetariano está muy estereotipado y nuetro restaurante se
sale de la regla», afirman.
Masala Natural, en
calle del Rey Don Pedro, es una opción para aquellos que quieren ser totalmente
dueños de su alimentación. María y Mónica están a cargo de esta tienda de
productos biológicos, aquellos en los cuales no se utiliza ningún químico como
colorantes o hervicidas.
Empezaron haciendo comida ecológica de todo tipo para llevar, pero al final han
ido tirando a lo vegano «porque mucha gente no quiere carne, huevos o lácteos,
más que por filosofía, para cuidar el cuerpo, o por intolerancias y alergias»,
cuentan. María confiesa que lleva muchos años sin comer carne -«algo de pescado
sí»- y se siente mucho mejor. «Si tú comes vegetariano, tu cuerpo mantiene mas
antioxidantes y nutrientes. Las proteínas animales se pueden obtener de la soja
y el trigo, el hierro de las algas, el calcio de la almendra y el sésamo, etc.
Hay alternativas para todo», asegura.
La gente quiere pasar a ser vegetariano y no sabe cómo, por eso en el local se
realizan talleres habitualmente. «No puedes tener una tienda solo para vender,
tienes que educar a la gente», dice. «Llaman mucho la atención las carnes
vegetales -soja, tofu, seitán- porque vienen en forma de salchicha,
hamburguesa, chorizo... y entran por los ojos, pero no saben a carne para
nada», reconoce María.
Puede que las virtudes del vegetarianismo no deslumbren tanto como para
abandonar para siempre un buen lechazo de cordero al horno, pero quizás sirvan
para abrir los ojos a todo un mundo gastronómico que se esconde más allá de la
lechuga.